Esto va en aumento , vaya etapa que me espera por delante. Toda la jornada a pedalear por la provincia de Cuenca ,ascendiendo hasta los casi 1.700 metros de altitud , rodeado de bosques infinitos y terminando la jornada en un refugio , para pasar la noche.
El track a seguir es el MV3 de "Montañas Vacías": a priori la etapa me da un poco de respeto y la espero dura, porque el 80% de la ruta es por caminos y es ascenso. Al final la dureza no es la esperada y la ruta es una gozada: prácticamente todo el día sin ver civilización , rodando en solitario y con las pistas en perfecto estado para la bici.
El inicio de la etapa, un anticipo de lo que me espera: precioso el amanecer, dejando atrás la Laguna de Tobar y con la compañía de un grupo de ciervos a lo lejos y una liebre cruzando la carretera , delante de mí.
Que manera mas especial de empezar el día.
La dureza de los tres primeros kilómetros se suavizan al ir disfrutando del entorno.
Tras el esfuerzo inicial viene una rápida bajada hasta Santa Mª del Val, donde busco el bar, que está cerrado, así que repito el ritual de otras mañanas y desayuno unas galletas con un poco de fruta.
La ruta continua en ascenso, ahora más suave , por asfalto , hasta el kilómetro doce , punto en el que se toma una pista a la izquierda , que ya no abandonaremos hasta llegar al final de la etapa.
Y aquí comienza el espectáculo: diez kilómetros , muy suaves , aunque continuo ganando altitud, respirando un aroma a pinos y hierbas aromáticas , acompañado , como hace dos días, de bandadas de mariposas y con la banda sonora de algunos pájaros.
Este tramo me ha recordado bastante a un día que , realizando un viaje en bici por Francia , estaba cruzando los pinares de las Landas: la diferencia es que aquel día estaba a nivel del mar y hoy estoy por encima de los 1.500 metros de altitud.
El suelo arenoso , sin llegar a impedir el pedaleo ; los alargados pinos buscando el sol; y sobre todo la paz que uno disfruta , hace que solo desee que no se acabe tan pronto.
El final de este tramo es una bajada que llega al antiguo refugio "Las Vaquerizas", ahora privado.
Coincido con los dueños , que están cortando leña: aprovecho para interesarme por el refugio que he elegido para dormir y me confirman que este sigue siendo de uso público y que está muy bien.
También me indican donde está la fuente: a escasos 100 metros y con dos caños de agua fresca magnifícos.
Tres kilómetros duros, con varias curvas de herradura: echar la vista atrás hace ver la pendiente del momento y la altitud que se va ganando metro a metro.
Se llega al punto más alto del día y desde aquí , solo queda , agarrarse bien al manillar y descansar , mientras se descienden los diez últimos kilómetros del día. Y el final es el broche perfecto: el refugio "La Alconera". En mitad de la nada, en una explanada rodeada de pinos , un coqueto edificio de piedra y madera , en perfecto estado.
Tiene un espacio a cubierto, pensado para alojar animales y que supongo aprovecharan para refugiarse cuando el tiempo sea adverso. Un tronco hace las veces de banco , a la entrada,
Todo apunta a que la tarde y la noche van a ser de absoluta tranquilidad.
Tiene una magia especial pasar la noche en sitios como este, ya sea en compañía o en solitario: yo ya lo he hecho más veces y sirve para darse cuenta que a veces estamos muy influenciados por la tele y el cine: nunca aparecen animales salvajes o ladrones a despellejarte por la noche 😀.
La parte izquierda del refugio es una habitación única , con dos literas de madera , una mesa central y una chimenea en el otro extremo.
También han colocado una estantería , donde la gente que pasa, va dejando lo que le sobra , tras pasar allí el día , para que lo puedan usar los que lleguen a posteriori , si lo necesitasen: además de garrafas para coger agua, hay café, azúcar, servilletas, frutos secos, algún paquete de sopa y arroz y hasta una botella de "Limoncello".
Tomo posesión de mi litera y solo me queda prepararme para comer: llevo desde hace dos días el bocadillo de chorizo frito que preparé en el anterior refugio , en la etapa junto al Nacimiento del Tajo.
Mientras estoy comiendo he aprovechado para poner una garrafa en la fuente , para , gota a gota ir recogiendo agua , para luego ducharme con la bolsa portátil que llevo para ello: otro placer , eso de ducharse , en mitad del bosque (buen invento el de la ducha portátil, que he incorporado este año a mi equipo).
También aprovecho el agua recogida para lavar la ropa y ponerla al sol , para tenerla seca para la etapa de mañana.
Una buena siesta , bajo la sombra de un pino.
A la cabeza se me viene el recuerdo de las dos parejas italianas que vi hace dos días en Peralejo de las Truchas , pensando que si no han pasado hace poco por aquí , tienen que estar al caer.
Y una vez más , se produce el milagro: no me digas si es sexto sentido , otras presencias o que es , pero ahí llegan......
Un servidor hace de anfitrión y compartimos un café, antes de despedirnos .
Ellos han decidido continuar unos kilómetros más, aunque veo como se miran entre ellos y dudan de pasar aquí la noche o seguir: el calor aprieta y el sitio invita a aparcar la bici hasta mañana.
Chao, chao 👋👋👋.
Lo que queda de tarde lo paso dando un paseo por la zona y preparando la cena.
En cuanto se pone el sol, hago como las gallinas , a dormir.😴.
Y aquí falta una foto que yo no soy capaza de sacar con los dispositivos que llevo: os la cuento y enseguida os la vais a imaginar.
En la mitad de la noche me levanto ,salgo del refugio y alzo la vista al cielo; estrellado , sin contaminación lumínica 😍.
Para terminar el capítulo , os dejo los enlaces de "Wikiloc" de los tracks de la ruta de hoy y de mi viaje completo:










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